Sociales
Chubut pasó de declarar la emergencia hídrica a monitorear crecidas de sus ríos

Las lluvias revirtieron parte del escenario de sequía, pero provocaron desbordes y una evacuación en Lago Puelo. La provincia sigue bajo vigilancia.
La emergencia hídrica en Chubut cambió de escenario en pocas semanas: después de meses con caudales muy por debajo de los promedios históricos, las lluvias intensas en la cordillera y la precordillera elevaron rápidamente el nivel de ríos y arroyos, con consecuencias concretas en distintas localidades.
En Lago Puelo, una familia tuvo que ser evacuada luego de quedar aislada por la crecida del río Azul. Equipos de Protección Civil intervinieron con una embarcación para trasladarla hacia una zona segura. No se informaron personas heridas.
La situación también es monitoreada en otros sectores de la cordillera y la precordillera, donde rigen alertas por lluvias intensas. Para los departamentos Cushamen, Futaleufú, Languiñeo y Tehuelches se habían previsto acumulados de entre 60 y 80 milímetros, con posibilidad de nieve en las zonas más elevadas.
De la falta de agua al riesgo de desbordes
La crecida llega después de un período crítico para las cuencas provinciales. Un informe difundido en agosto señaló que el río Chubut había registrado caídas de hasta el 77% respecto del caudal histórico en algunos puntos, mientras que el río Senguer también mostraba una reducción significativa. Ese escenario impulsó la declaración de la emergencia hídrica por un año.
La mejora en los aportes de agua comenzó a reflejarse en el sistema del río Chubut. A principios de septiembre, el ingreso al embalse del Dique Florentino Ameghino superaba los 30 metros cúbicos por segundo y el nivel del reservorio recuperaba alrededor de diez centímetros diarios. El Instituto Provincial del Agua (IPA), sin embargo, mantuvo la cautela y señaló que la evaluación de la cuenca continuaría durante los próximos meses.
Qué implica para el VIRCh
El aumento de los caudales puede mejorar las perspectivas de disponibilidad de agua para el Valle Inferior del Río Chubut, que depende del sistema para el consumo, el riego y la producción agropecuaria.
Pero la recuperación de las reservas no elimina de inmediato la emergencia hídrica en Chubut. La provincia todavía debe atravesar los meses de mayor demanda y evaluar cuánto de esta mejora se sostiene cuando disminuyan las lluvias y avance la temporada de riego.
Además, el exceso de agua en la cordillera genera riesgos diferentes: desbordes en zonas bajas, anegamientos, afectación de caminos y aislamiento de familias ubicadas cerca de los cursos de agua.
Las autoridades mantienen el monitoreo de ríos y arroyos, mientras los organismos de emergencia recomiendan evitar las orillas, no cruzar badenes cubiertos por agua y consultar el estado de los caminos antes de viajar.
La provincia pasó así de administrar una escasez extrema a controlar una crecida rápida. El alivio para las cuencas y el riesgo para las poblaciones ribereñas forman parte del mismo cambio de escenario.
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Foto Anibal Aguaisol


























