Mundo
Japón se prepara para un megaterremoto y lanza la Agencia Nacional de Gestión de Desastres

Japón puso en marcha este lunes 2 de noviembre una nueva Agencia Nacional de Gestión de Desastres, integrada por más de 350 especialistas, con el objetivo de fortalecer la prevención, coordinar las respuestas ante emergencias y organizar la reconstrucción frente a posibles catástrofes naturales de gran magnitud.
El organismo nacional estará encabezado por la primera ministra Sanae Takaichi y será coordinado por el ministro de Reconstrucción, Goshi Hosono, quien asumirá también como responsable de la gestión de desastres.
La creación de esta estructura responde a la necesidad de centralizar las políticas de prevención y respuesta en uno de los países con mayor exposición a fenómenos naturales del mundo, ubicado sobre el denominado Anillo de Fuego del Pacífico.
Entre los principales escenarios contemplados por las autoridades figuran un posible megaterremoto en la fosa de Nankai, un gran sismo debajo del área metropolitana de Tokio y una eventual erupción del Monte Fuji.
La preocupación por un megaterremoto
Uno de los mayores riesgos identificados por las autoridades japonesas es un terremoto de gran magnitud en la fosa de Nankai, una zona submarina situada frente a la costa del Pacífico, en el centro y sudoeste del país.
De acuerdo con las estimaciones oficiales, un fenómeno de esas características podría provocar hasta 298.000 muertes, obligar a evacuar a 6,5 millones de personas y destruir aproximadamente 2,35 millones de viviendas.
También se contemplan escenarios de grandes terremotos en las fosas de Japón y Kuriles, además de un movimiento sísmico de gran magnitud en el área metropolitana de Tokio, que podría ocasionar alrededor de 18.000 fallecimientos.
El riesgo de una erupción del Monte Fuji
Otro de los escenarios que forma parte de la planificación es una eventual erupción del Monte Fuji, uno de los símbolos naturales y culturales de Japón.
Según las estimaciones gubernamentales, una erupción podría afectar a unas 790.000 personas y sus viviendas, además de provocar interrupciones importantes en el transporte, las líneas eléctricas y otras infraestructuras esenciales.
La planificación contempla que las consecuencias de un fenómeno de estas características podrían extenderse mucho más allá de las zonas cercanas al volcán, debido a la dispersión de cenizas y sus efectos sobre los servicios y las actividades cotidianas.
Preparación de la población y los centros de evacuación
Con la puesta en funcionamiento del nuevo organismo, las autoridades también hicieron un llamado a la población y a los gobiernos locales para revisar los planes de emergencia, comprobar la resistencia de las viviendas ante los terremotos, asegurar los muebles y mantener reservas de agua, alimentos y sanitarios portátiles para al menos tres días.
Otro de los objetivos será mejorar las condiciones de los centros de evacuación, mediante la incorporación de baños portátiles, instalaciones para preparar comidas calientes, espacios para bañarse y camas, entre otros elementos destinados a reducir los problemas sanitarios y las muertes posteriores a las catástrofes.
La iniciativa también busca mejorar la asistencia a adultos mayores y personas con discapacidad, sectores que requieren medidas específicas durante las evacuaciones.
La experiencia del terremoto y tsunami de marzo de 2011, que dejó cerca de 20.000 víctimas fatales y desencadenó el desastre nuclear de Fukushima, constituye uno de los principales antecedentes que impulsaron la reorganización del sistema japonés.
Con esta nueva agencia, Japón busca contar con un comando permanente que permita anticiparse a los riesgos, coordinar a los distintos organismos del Estado y reducir las consecuencias humanas y materiales de futuros desastres.


























