Sociales
El INTA echó a una científica que encontró agroquímicos en personas

Virginia Aparicio coordinó un estudio de plaguicidas en personas. El INTA alegó faltas administrativas; científicos denunciaron censura.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) echó a Virginia Aparicio, la investigadora que coordinó en Argentina un estudio sobre plaguicidas en personas y el ambiente. La decisión, formalizada el 26 de octubre, generó denuncias de censura por su vínculo con una investigación que detectó agroquímicos en muestras humanas y ambientales. El organismo sostuvo que la sanción se debió a irregularidades administrativas durante el proyecto.
Aparicio coordinó la participación argentina en SPRINT, una investigación internacional financiada por la Unión Europea. En el país participaron 73 voluntarios del sudeste bonaerense: el estudio analizó muestras humanas y también midió residuos en el ambiente, alimentos y hogares.
Entre sus resultados, los investigadores detectaron glifosato en todas las muestras argentinas de materia fecal analizadas. También encontraron mezclas de plaguicidas en distintas muestras de sangre y orina. El artículo científico sobre el análisis de glifosato y AMPA en materia fecal fue publicado en Environment International.
Qué encontró el estudio coordinado por Virginia Aparicio
En las muestras de los 73 voluntarios argentinos se detectaron entre 2 y 10 plaguicidas en sangre, entre 6 y 13 en orina y de 0 a 18 en materia fecal. Son rangos registrados entre los participantes, no significa que cada persona tuviera la misma cantidad de sustancias.
Un análisis publicado en Environment International detectó glifosato en todas las muestras argentinas de materia fecal analizadas y en el 86% de las muestras de orina. La detección indica presencia en las muestras estudiadas; por sí sola, no demuestra que los plaguicidas hayan causado enfermedades ni permite describir a toda la población argentina.
El INTA también incorporó a la resolución una evaluación del estudio sobre glifosato: señaló que las ingestas calculadas no superaban los valores de referencia utilizados y que los datos disponibles no alcanzaban para un análisis epidemiológico. Esto describe el alcance de esa evaluación; no borra el hallazgo de residuos en las muestras ni convierte el estudio en una medición de riesgo para toda la población.
Por qué el INTA la echó
La resolución que formalizó su salida atribuyó a Aparicio incumplimientos en la ejecución de SPRINT. Entre ellos, mencionó el envío de muestras a laboratorios del exterior, diferencias en la cantidad de participantes y muestras, cambios en el comité de ética y el manejo de información confidencial. Esos son los argumentos administrativos que invocó el organismo, según la reconstrucción de la resolución publicada por El Diario de Balcarce.
El conflicto había empezado antes de la sanción. En junio de 2023, el INTA ordenó suspender una reunión en la que Aparicio iba a presentar resultados. En diciembre de ese año, el organismo retiró a la Argentina del proyecto e inició un sumario administrativo contra la investigadora.
Aparicio y distintas instituciones científicas interpretaron la medida como una represalia vinculada con la investigación. La Universidad Nacional de Río Negro, por ejemplo, sostuvo que el caso constituía censura y relacionó la sanción con la orden previa de frenar la difusión pública de los resultados.
La sanción aplicada se llama exoneración. En términos simples, significa la expulsión del empleo público; la ley prevé la posibilidad de solicitar rehabilitación después de cuatro años.

























