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Gaiman

San Valentín: La historia de amor de Rubén y Mirna

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El 14 de febrero miles de parejas de todo el mundo celebrarán #SanValentín con regalos y salidas románticas; pero la historia de amor de este matrimonio es muy diferente. Ellos basaron su amor en la comprensión, el respeto mutuo, la admiración y el sentido del humor que él tiene para ella.

La historia de amor de Rubén y Mirna

Rubén Ferrari y Mirna Jones se casaron en Gaiman el 9 de noviembre de 1963, primero por civil por el Juez de Paz Calderón y luego en la Capilla Bethel por el pastor Maldwyn Roberts.

Pero antes de recordar esta fecha tan especial para ambos, los invito a conocer a los protagonistas de este relato, teniendo en cuenta que se conocieron desde muy pequeños, forjando esta historia de amor con el valle como testigo desde el primer día que se encontraron.

Rubén nació en Gaiman el 1 de noviembre de 1935, en la chacra del Sr. Tapen (productor de manzanas tipo californianas), cerca de la Capilla Salem. Su madre, Roswen Doyle, fue atendida por la partera, Miss Evans, quien ese mismo año asistió al nacimiento de Mirna Jones, su compañera de vida años más tarde.

La familia Ferrari se completaba con su padre, Osvaldo Francisco, de profesión policía, y dos hermanos menores que Rubén, Carlos y Hugo. Desde pequeño, ya se podía ver en Rubén la personalidad de un niño inquieto; travieso y curioso, le encantaba la lectura y escribir desde muy joven.

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Mirna también nació en Gaiman, pero el 6 de mayo de 1935 y siendo bisnieta del reverendo John Caerenig Evans. Su familia estaba conformada por su padre, John Sidney Jones, quien trabajaba como jefe de la estación del Ferrocarril Central de Chubut, su madre, Lidya Humphreys, y su hermano, Percin Norris.

Primeros encuentros que los llevarían a una vida juntos 

Al preguntarles cuándo se conocieron, ambos respondieron a la vez, sonrientes: “Fuimos juntos a la escuela, jugábamos juntos”.

Rubén había llegado desde Esquel junto a su familia debido a razones laborales de su padre, que era policía y fue trasladado al Valle Inferior.

A pesar de haber cursado primero inferior en la cordillera, decidieron que él volviera a hacerlo en la Escuela Nº 34 de Gaiman (actualmente Escuela Bartolomé Mitre Nº 100), y lo hizo en el mismo grado donde cursaba Mirna. El destino ya estaba escrito para los dos.

Mirna nos cuenta que durante la escuela primaria sus compañeras más cercanas, con las que estableció un vínculo, eran Luned Roberts, Deina Jones, y, por supuesto, Rubén, quien era un niño muy inquieto y travieso y a veces peleaba con las chicas.

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Así fue como estos niños transitaron su escuela primaria entre alegres y gratos recuerdos, pero también fue el primer lazo que unió a Rubén y Mirna: él, un niño travieso, y ella, tranquila y más tímida. ¿Quién pensaría que esa amistad que tuvieron desde niños concluyendo en matrimonio?

Luego de 5 años de noviazgo llegó el “sí”

Al terminar la escuela primaria, cada uno siguió su camino. Rubén viajaba toda la semana al Colegio Nacional en Trelew y Mirna cursó un año en la Escuela Intermedia (actual Colegio Camwy). Luego continuó estudiando corte y confección con la señora Márquez y las hermanas Castro en Dolavon. Para cuando tenía quince años, ya se había recibido como profesora, lo que le permitió años más tarde instalar un taller de costura en la Avenida E. Tello junto a su amiga Magdalena Arrondo. Además de funcionar como taller de costura, tenían una regalía durante la época de la importación.

Los años transcurrieron y, después de mucho tiempo, se reencontraron y a los 21 años de edad, comenzaron su noviazgo.

 

Así como el sacerdote Valentín desafió al emperador Claudio II con sus acciones, Rubén y Mirna lo hicieron ante las adversidades económicas que existían en ese momento. Rubén dice: “Nos hubiéramos casado al año de ser novios porque ya estábamos seguros el uno del otro, pero no nos acompañó la suerte económica”.

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Él cuenta que se había “embarcado” en la aventura de la compra de un camión, con el que trabajaba transportando ripio y áridos. Hasta llegó a hacer un viaje al Maitén para transportar muebles, pero este emprendimiento le dio “más disgustos, pena y sacrificio que beneficio”, por lo que decidió venderlo.

A pesar de todas estas peripecias, después de 5 años de noviazgo, decidieron casarse, “aunque comamos piedra”, como lo manifestó Rubén en ese momento. La ceremonia fue muy sencilla porque el padre de Mirna se enfermó y debía viajar a Buenos Aires. Ese día, también estuvieron presentes los primos de Mirna, la madre de Rubén, sus hermanos y algunos amigos.

Mirna nos cuenta que, como modista, se especializaba en confeccionar vestidos de novia, pero el suyo lo hizo su querida amiga Magdalena. Emocionada, describió que su color preferido es el celeste, y por eso ese día lució un hermoso vestido que aún conserva, junto a zapatos y guantes de raso del mismo tono. ¡Y hasta la torta que hizo su madre y decoró su tía era color celeste!

Con los años, la situación mejoró para la familia Ferrari, y Rubén tuvo nuevas oportunidades laborales, trabajando en la Caja de Previsión Social, en el negocio inmobiliario e incursionando en la política. Fue Diputado Provincial e Intendente de Gaiman de 1973 a 1980.

Mientras tanto, en 1980, Mirna inauguró una casa de té en una antigua casa construida en 1890 (circa), que había sido propiedad del señor Martín Underwood. La casa fue adquirida en el año 1979 y, luego de varias reformas, el 9 de enero de 1980, inauguró Ty Nain el mismo día en que su hija mayor, Verónica, cumplía 15 años.

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En esta conocida casa de la avenida Yrigoyen se reflejó la pasión de Rubén y Mirna por los objetos antiguos y se convirtió no solo en un lugar de encuentro a la hora del té, sino también en un tradicional museo con reminiscencias de la época de la colonia galesa.

La entrevista concluía, y un último piropo de Rubén hacia Mirna indica el amor que aún perdura hace más de 60 años. Al ver entrar a su hija menor, Wanda, dice: “Esta chica es muy parecida a la mamá; la mamá era muy bonita”. Mientras mira a su mujer con una sonrisa. Sin olvidar la alegría que sintieron con el nacimiento de su primera hija, Verónica.

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1 Comment

1 Comment

  1. Diego Zampini

    14 febrero, 2026 at 13:37

    Y por sobre todo, buena gente.
    Mi cordial saludo.

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