Mundo
Nueva documentación y testimonios refuerzan la tesis de Nisman

La causa por el atentado terrorista a la AMIA de 1994 que dejó 85 muertos y cientos de heridos, experimentó un importante avance judicial. Cuatro desertores del régimen iraní, actualmente refugiados en Francia bajo estrictas medidas de seguridad, proporcionaron al fiscal Sebastián Basso documentación y testimonios clave.
Estos desertores, miembros de la resistencia contra el gobierno de Teherán, entregaron material obtenido a través de infiltrados dentro del propio régimen islámico. La información incluye detalles sobre la cadena de mando, la planificación y la logística del atentado, ratificando las líneas de investigación que el fiscal Alberto Nisman había sostenido años atrás en base a fuentes de inteligencia.
Según reportes judiciales, esta nueva evidencia confirma que el régimen iraní estuvo directamente involucrado en la explosión de la mutual judía, apuntalando la acusación histórica contra altos funcionarios iraníes —como exministros y comandantes de la Guardia Revolucionaria— que aún figuran con alertas rojas de Interpol.
Basso, actual titular de la Unidad Fiscal de Investigación del atentado a la AMIA (UFI-AMIA), recibió los documentos y entrevistó a los desertores tras gestiones diplomáticas prolongadas, una pieza potencialmente decisiva para completar el rompecabezas probatorio del caso, que lleva más de tres décadas sin condenas firmes por los autores intelectuales.
Con este avance hoy se reactiva la investigación y también se refuerza la tesis de que Nisman, hallado muerto en enero de 2015, un día antes de exponer en el Congreso de la Nación sobre un supuesto encubrimiento, contaba con fundamentos sólidos en su denuncia contra el rol de Irán en el ataque.



















