Gaiman
Intoxicación por monóxido de carbono
Por el doctor Eduardo Mariángelo de Gaiman.

Por el doctor Eduardo Mariángelo de Gaiman
El monóxido de carbono (CO), es un gas tóxico, menos denso que el aire y que se dispersa con facilidad. Muy peligroso debido a sus características, pues es inodoro, incoloro, no irrita las mucosas y por lo tanto pasa desapercibido.
La mortalidad suele estar relacionada al uso de artefactos de gas defectuosos o mal instalados, fuentes de calefacción en ambientes mal ventilados, exposición a gases de motor en ambientes cerrados e inhalación de humo en el transcurso de incendios, como causas principales.
El cuerpo humano produce de forma continua pequeñas cantidades de CO, como uno de los productos finales del catabolismo de la hemoglobina y estos valores normales actúan como neurotransmisores y en un individuo sano puede existir una saturación de carboxihemoglobina del 1 al 2 % de la hemoglobina total. La Carboxihemoglobina es el compuesto que se mide en la intoxicación.
Fuentes:
- A nivel doméstico la producción de CO se origina en los artefactos que queman gas, carbón, leña, querosén, alcohol, o cualquier otro combustible. El gas natural no contiene CO en su composición, pero su combustión incompleta es capaz de generarlo. Entre los artefactos que queman gas, los más frecuentemente involucrados en los eventos de intoxicación son: calefones (72%), termotanques, cocinas, hornos y calefactores (estufas infrarrojas, calderas en el interior del domicilio), cuando no están correctamente instalados o la ventilación de los ambientes es escasa. La insuficiente entrada de oxígeno al quemador de una cocina, originado por el uso de un disipador de calor sobre la hornalla, constituye otro ejemplo de combustión incompleta y la consecuente generación de monóxido de carbono. Otras fuentes son los braseros, los hogares a leña, las salamandras (tanto a gas como a leña), las parrillas, las cocinas a leña o carbón y los faroles a gas.
Entre las maquinarias de combustión interna, predominan los motores de vehículos como causa de contaminación ambiental. Se ha determinado que en una gran ciudad, en una hora pico, la concentración de CO en una calle muy transitada puede alcanzar 115 partes por millón (ppm), superando ampliamente las 9 ppm consideradas como el nivel guía de calidad de aire de exteriores como promedio para ocho horas de exposición (OMS). Los motores de automóviles pueden ser la causa de intoxicación letal dentro de un garaje público o de una vivienda, o aún para los que viajan dentro, si los conductos de escape de gases son defectuosos.
- La industria contribuye con el 20% de la producción total de CO. Los trabajadores más expuestos son los de la industria metalífera, mineros, mecánicos, almacenes de carga y descarga (si usan maquinaria de combustión interna para el traslado o grupos electrógenos en ambientes mal ventilados).
- Los incendios continúan siendo una causa frecuente de muerte por intoxicación por CO. Durante un incendio se puede alcanzar una concentración de CO de unas 100.000 ppm. La inhalación de humo implica la exposición a gran cantidad de sustancias tóxicas que se producen por la combustión de los materiales involucrados, como por ejemplo el ácido cianhídrico resultante de la combustión de ciertos plásticos, sin olvidar que se produce una falta de oxígeno por el consumo de éste para la combustión.
- El humo de tabaco contiene aproximadamente 400 ppm. Esto provoca que una persona que fuma 20 cigarrillos por día alcance un nivel de carboxihemoglobina (COHb) de 5-10%. Lo mismo ocurre en fumadores pasivos cuando viven en ambientes con elevados niveles de humo de tabaco.
- Una fuente no muy frecuente son los aerosoles domésticos e industriales, removedores de pinturas y quitamanchas que contienen cloruro de metileno, sustancia disolvente que se metaboliza lentamente a CO, tras ser inhalada, apareciendo la sintomatología de intoxicación en forma retardada y manteniendo los niveles de carboxihemoglobina durante mayor tiempo, ya que la vida media del CO producido en el organismo es mayor que la del inhalado.
Toxocinética:
Una vez inhalado difunde rápidamente a través de las membranas alveolares del pulmón y una vez en sangre, el CO se une de manera estable a la hemoglobina, con una afinidad 200 veces superior a la del oxígeno, para dar lugar a la carboxihemoglobina (COHb), aun inhalando relativamente bajas concentraciones de CO.
La eliminación del CO es respiratoria y tan solo el 1% se metaboliza a nivel hepático hacia dióxido de carbono.
La vida media en personas sanas que respiran aire ambiente, oscila entre 3 a 4 horas, disminuyendo conforme se aumente la presión parcial de oxígeno en el aire inspirado.
El oxígeno normobárico al 100 %, reduce la vida media a 30-90 minutos mientras que el oxígeno hiperbárico a 2.5 atm con 100% de oxígeno la disminuye a 15- 23 minutos.
Intoxicación aguda:
La gravedad de la intoxicación no solo depende de la cantidad de monóxido, sino también del tiempo de exposición, profundidad y frecuencia respiratoria, actividad metabólica de la persona, entre otras consideraciones.
Las primeras manifestaciones clínicas consisten en síntomas neurológicos, como dolor de cabeza (cefaleas) de tipo constrictivo a nivel frontal y latidos perceptibles a nivel de la arteria temporal, disminución de la agilidad mental, con un estado de somnolencia, acompañado de movimientos torpes, mareos, náuseas y vómitos que pueden ser en chorro. Si la intoxicación se prolonga en el tiempo, pueden aparecer, trastornos de la visión, dificultad respiratoria, fatiga a los mínimos esfuerzos, dolor de pecho, taquicardia, hipotensión, alteración de la conciencia y marcada impotencia muscular, imposibilitando al intoxicado abandonar el ambiente contaminado, pudiéndose producirse convulsiones o coma profundo y muerte por paro cardiorrespiratorio.
El examen físico es de valor limitado y es muy importante el interrogatorio dirigido a pacientes, familiares o testigos, en cuanto a las fuentes de exposición, duración de la misma o si existen otras personas expuestas a la contaminación. En piel podemos encontrarla pálida o azulada, (la típica coloración rojo cereza descripta es observada generalmente en el cadáver). Pueden existir náuseas, vómitos, diarrea o incontinencia fecal. También taquicardia, temperatura alta, presión, elevada, pero en intoxicaciones graves generalmente hay hipotensión.
Diagnóstico:
Se basa fundamentalmente en la sospecha clínica y el dosaje de Carboxihemoglobina (COHb) en sangre.
Los valores considerados elevados son mayores del 3% en no fumadores y mayores del 7-10% en fumadores. Esto en adultos, ya que en niños pequeños hay que tener en cuenta otras consideraciones.
Los síntomas iniciales como dolor de cabeza, generalmente empiezan con valores superiores al 10%, mientras que el cerebro y corazón pueden verse gravemente afectados con valores superiores al 20%.
Tratamiento:
Todo paciente intoxicado con CO debe ser retirado del ambiente contaminado y tratado inmediatamente con Oxígeno Normobárico FIO2 100%, con máscara no recirculante con reservorio a alto flujo (10-12 L/minuto) o fracción inspirada de oxígeno lo más alta posible, para acelerar su velocidad de excreción. Por lo menos durante seis horas y disminución de la COHb por debajo del 5%.
Es de suma importancia identificar la probable fuente de intoxicación para evitar exposiciones posteriores.
Otro tratamiento importante es el realizado con Oxigeno Hiperbárico, que es la respiración de Oxígeno al 100% dentro de una Cámara Hiperbárica con una presión mayor de 1,4 atmósferas, por un período de tiempo de 90 a 120 minutos o a determinar.
Foto Irish Mirror
























